LA HISTORIA DE VITO, EL AUTO VERDE

Ya conocemos la historia de Gino, Antonio y Renato, el único que nos falta es Vito y esta es su historia.

Vito había sido enviado a la concesionaria de Parque Chas para que fuera vendido ahí con las mismas instrucciones que sus hermanos.

Esta vez el vendedor no iba a tener que esperar demasiado para venderlo.

A la hora de llegar a la concesionaria entra un hombre de pelo ya canoso, medio bajito y de anteojos que se acerca a Vito. Lo mira y le dice al vendedor:

—¡Esta bueno este!

El vendedor lo mira y le dice:

—¡¡¡¡Es un autazo este!!!! ¿Cuál es su nombre?

—Me llamo Roberto —contesta el cliente.

—¿Y a qué se dedica?

—Soy ingeniero y trabajo en una compañía de asesoramiento industrial.

En ese momento Vito le guiña el ojo a Roberto. A lo que Roberto responde automáticamente:

—¡¡¡Me lo llevo!!!

Ni bien salen de la concesionaria, Roberto le pregunta:

—Yyy... ¡¡¡decime!!!

Vito primero se queda mudo. Luego le dice:

—A mí me hablás a través de sus parlantes. Y sí... ya me avivé de que no eras un auto común...
—¿Y cómo pasó?

Vito para al lado del camino y le dice:

—Fuimos construidos por los cuatro dueños originales de la fábrica y cada uno construyó un auto con tanto cariño que nos transmitieron la chispa mágica de la vida.

—¡¡¡¡Mirá vos!!!! —le dice Roberto.

Entonces siguen su camino hasta el primer semáforo y ahí se le pone al lado una camioneta gigante con un señor gordo y pelado que la manejaba. El señor se empieza a reír y le dice:

—¡¡¡Qué autito chiquito!!! ¿Anda eso?

Entonces Roberto le pregunta a Vito:

—¿¿¿Te le animás???

Vito dice:

—Sííí, sí sí.

Entonces lo mira al gordo y le dice:

—Te corro hasta la fábrica de soda: el que llega primero gana y el que pierde tiene prenda.

—OK —dice el gordo—. Escuchame una cosa, ¿tenés nombre?

—Sí, Vito me llamo.

—Acelerá, Vito, cuando se ponga en verde el semáforo, ¿ok?

Y Vito sale como un rayo, la camioneta parecía parada. Llegan a la fábrica de soda en un santiamén. El de la camioneta llega mucho más tarde y le dice a Roberto cabizbajo:

—¿¿¿Cuál es mi prenda???

—Mirá, me llamaron de esta fábrica para que los ayude con un problema que tienen, cuando termino te digo, esperame acá.

Sin esperar respuesta, Roberto entra en la fábrica. Trabajando adentro se da cuenta de que la falla era de un motor que había que cambiar y era gigante y en el auto nuevo no lo iba a poder llevar. Sale con el motor en un carrito, lo mira al dueño de la camioneta y le dice:

—Llevate este motor hasta la calle Camacuá 991, preguntá por Facundo, él te va a dar uno nuevo, me lo traés y ahí cumpliste tu prenda.

El grandote lo mira a Roberto con un poco de bronca, refunfuña y le dice:

—Está bien...

Al rato vuelve con el motor nuevo, Roberto lo instala y queda andando la fábrica a la perfección.

Roberto sale, lo mira fijamente a Vito y le dice:

—Menos mal que ganaste esa carrera, ¡¡¡me salvaste!!! ¡¡¡Vas a ser un gran compañero!!!

El verde de Vito se hace aún más brillante y pega un rugido de motor de alegría. RRRRRRRR


 

Y ccecsha