HUGUITO’S BOXING CLUB

Se acercaba el fin de semana y con ello un día muy especial para Huguito porque el sábado a la noche estaba la gran pelea: el Campeonato Mundial de Boxeo. El ídolo de Huguito, el Tano Bravetti, un boxeador argentino nieto de italianos que venía de un hogar muy humilde pero con todo para triunfar. Esa noche peleaba con el mejor boxeador del mundo, Morgan Foreman y para vivirlo a full, quería invitar a sus amigos a su casa para disfrutar la pelea todos juntos.
Entonces empezó el martes a llamar a todos sus amigos y todos le decían “te confirmo el viernes” y Huguito como ninguno le confirmaba llamaba a otro y otro y otro, todos le decían lo mismo “te confirmo el viernes” y el viernes llegó...Todos y cada uno de los amigos de Huguito le dijo:
- ¡Sí vamos!
No lo podía creer, iban a venir más de veinticinco personas. Betty estaba embarazada y más cansada de lo habitual…
Cuando se levantó el sábado a la mañana cayó en la cuenta que no tenía nada ni para tomar ni para comer para todos sus invitados, entonces Huguito ni lerdo ni perezoso tomó tres rápidas decisiones.
1) Hacer pizzas con Male
2) Comprar todo rapidísimo con Gino
3) Que Betty no se entereeeee
Antes de que se levanten el sábado a la mañana Hugito salió corriendo en busca de Gino y con Gino a todo vapor corrieron al super, le cargó el baúl al tope.
-¿Qué pasa que compraste tanto? - , le preguntó Gino.
- Hoy es la pelea del Tano y vienen a casa un montón de amigos y Betty no sabe nadaaa.
Cuando Huguito llegó a casa, Betty le preguntó porqué había comprado tanta harina.

-¿Viste que hoy pelea el Tano Bravetti?
- Síiii!!! Ya séee! Me hablaste toda la semana de esto.

- Bueno por ahí viene “algún” amigo, así que si Male quiere hacemos unas pizzas!
- Síiii!!! – grita Male desde el comedor. – ¿Pero para qué compraste tanto?
- Y mirá... si sobra... lo comemos en la semana.
Pero al rato lo ve entrar como con cincuenta bebidas, entonces Betty le pregunta:
- ¿Para qué compraste tantas?
A lo que Huguito responde:- Y... mirá si sobra las tomamos en la semana...
Y al rato lo ve entrar como con veinte paquetes de servilletas. Betty que ya algo intuía le pregunta:
¡Manos a la obra! – dijo Huguito.
Tomó un tazón de agua tibia, puso dos cubos de levadura, un poquito de azúcar, Male abrió los cuatro paquetes de harina y los volcó en la mesa de la cocina. Pusieron sal y aceite de oliva y a amasar se ha dicho!!
Hicieron un volcán con la harina y el azúcar la levadura en el medio, prepararon cuatro bollos gigantes que los dejaron un rato que leven mientras Huguito cortó las cebollas y las rehogó para hacer la pizza favorita de Male “fugazzetta” y por otro lado la salsa de tomate para el resto. De cada bollo salían como cinco pizzas así que tenía para hacer veinte pizzas
Cuando terminó de meter la última en el horno para ya tenerlas pre-hechas cuando vinieran todos, ya eran las 4 de la tarde y Huguito y Male estaban muertos de cansancio, merendaron algo rico y se quedaron dormidos en el sillón viendo la tele. Se despertaron al rato, ya era casi de noche y no había nada armado para cuando llegaran todos, entonces Huguito fue a lo del vecino a pedir unas sillas y empezó a acomodar sillas delante de la tele, entonces Betty lo mira y le dice:
- Si sí, ya sé. Si sobran las usamos en la semana- riéndose a carcajadas.
Y Huguito seguía acomodando y acomodando la casa. A eso de las nueve empezaron a llegar los invitados. Primero llegaron tres, después cuatro, algunos trajeron primos, amigos, hermanos. Parecía un estadio, no una casa.
Al rato empezó a contar Huguito a los invitados y ya era 25 y todavía faltaban llegar un montón más. Comenzó a poner las pizzas de a dos en el horno para poder sacarlas más rápido. Y empezaron a salir, Huguito cocinaba, Male servía y Betty....se agarraba la cabeza.
- ¡En qué lío te metiste Hugito! – le decía.
- Qué buena la pizza Huguito!! – le decían todos.

Hugito transpiraba y encima ya empezaba la pelea.
Betty lo mira y le dice:
- Andá al comedor a verla que yo termino de hacer las cinco últimas que te quedan.
Huguito la miró con cara de alivio y le dio un gracias casi sin fuerza ya.
Arrancó la pelea. Fue difícil. El referí le cuenta 1,2,3,4,5,6,7,8,...9 y 10! Señoras y señores tenemos un nuevo campeón argentino el Tano Bravetti hace historia!! Un festejo en la casa de los Rubín, sin igual Todos saltaban, bailaban, hicieron trencito. Huguito cantaba con Male a caballito, flameaban las banderas argentinas, la verdad que Betty al principio estaba re enojada con Huguito , pero al verlo tan contento se le fue pasando. Después de todo el festejo la gente se empezó a ir y la casa parecía un campo de batalla, todo tirado. Pero Huguito con la alegría que tenía no le molestó empezar a limpiar y ordenar. Y así lo hizo por más de dos horas mientras Betty y Male ya se habían ido a dormir. Miró para un lado, miró para el otro y se dio cuenta que le faltaba un montón todavía, pero dijo:
- Me siento un ratito a descansar y después sigo.
Pero ese ratito se hizo largo y Huguito se quedó dormido. A la mañana la luz que entraba por la ventana lo despertó pero ya no estaba todo revuelto sino que estaba todo impecable.
Entonces se acercó Betty con un cafecito calentito, lo mira y le dice:
- ¿La pasaste bien anoche ehh???
Huguito asiente con la cabeza con una gran sonrisa saliendo de sus labios. Entonces Betty le dice:
- Ahh, por la limpieza no te hagas problema, hoy vinieron dos hadas madrinas que limpiaron todo!!!!

Ja, Ja, Ja, Ja!!!

 

Y ccecsha