LA CARRERA DEL DOMINGO

Un domingo de invierno a Betty ya empezaba a crecerle la panza. Tenía que cuidarse un poquito más para esperar a Juli. Huguito era el encargado de sacar a pasear a Male los días que Betty tenía que descansar.
Asi que este domingo había una nueva aventura. Cuando faltaban pocos minutos para que el reloj marcara las 2 la tarde, después de almorzar unas riquísimas milanesas con papas, Huguito le avisó a Male:
- Hoy vamos a hacer algo que te va a reeegustar!!!!
- ¿Qué Pá? ¿Qué Pá? ¿Qué Pá?
- Vamos a ir al hipódromo – le aseguró Huguito.
- ¿Hipo qué?– pregunta Male.
- Es un lugar donde se corren carreras de caballos y un amigo mío tiene un caballo que corre esta misma tarde.
- ¿Y cómo se llama tu amigo? ¿Y el caballo? ¿Y cuándo corre?
- Epa, epa, epa – le dijo Huguito, mi amigo se llama César, todo el resto lo averiguamos allá- le contestó riéndose.
Después de un cortito viaje con Gino, llegaron al hipódromo. Male estaba súper ansiosa de ver a los caballos y de conocer a César. Así que ni bien llegaron, se bajó y empezó a preguntarle al papá:
- ¿Y dónde están? ¿Y por dónde es? Es ese?
A lo lejos vieron acercarse un hermoso caballo marrón con la cara blanca llevado por un muchacho de pelo medio largo.
- ¡Ahí están!
Male salió corriendo a su encuentro y Huguito atrás de ella, entonces cuando Huguito llegó un poco agitado los presentó y le dijo a Male:
- Él es César mi amigo, ¡dale un beso!
Entonces César se corre el pelo pasándolo detrás de su oreja y le acercó el cachete. Male le preguntó cómo se llamaba el caballito
- Benvenutti – le contesta César- ¿Lo querés acariciar?
- Sí- dice Male mientras se le encienden los ojitos. César la alzó upa para que le acaricie el lomo y el cuello. César estaba sorprendido. Nunca había visto tan tranquilo a Benvenutti con alguien que no conocía.

César la subió al caballo y le enseño cómo montarlo. Entonces casi como jugando Male le decía para dónde ir y Benvenutti le hacía caso. Todavía faltaban tres horas para que comenzara la carrera. Male podía seguir paseando con Benvenutti. Alo lejos se ve que venía caminando un señor bajito de chaqueta a cuadros rojo y blanca, gorra roja, pantalones ajustados blancos y botas negras. Caminaba muy despacio, tan despacio que tardó un montón en darse cuenta que tenía el brazo entablillado, entonces César sale corriendo y gritando.
- Eliseo, ¿qué te pasa?
- Me caí en la última carrera, y me disloqué el hombro, no voy a poder correr hoy a Benvenutti. Estoy un poco dolorido, pero más que nada con bronca porque hoy con Bevenutti ganábamos seguro, dijo Eliseo- mientras miró fijo a Male todavía arriba del caballo.
Entonces Eliseo la miró a Male y le dijo a César:
- Me parece que es la única por acá bien livianita para montar un caballo de carreras.
César y Huguito se miraron, se rieron y dijo Huguito:
- ¡Y bueno! ¡Que corra Male!
Male estaba casi estupefacta, no podía creer que ella iba a correr con su nuevo amigo Benvenutti.
- ¿Y cómo hago?, preguntó Male sorprendida.
Eliseo le explicaría cómo correr con Benvenutti mientras César le buscaría el traje de jocketa.
- Mirá Male, Benvenutti conoce esta pista de memoria y la puede correr con los ojos cerrados. Acá entrenamos todos los días. Vos lo único que tenés que hacer es agarrarte bien fuerte para no caerte y avisarle a él cuándo tiene que acelerar el paso para terminar la carrera.
- Y cómo sé yo cuándo le tengo que avisar? – pregunta Male.
Eliseo la mira y le dice:
- ¿Vos sabés contar hasta 60 lento?
- Sí, claro.
- ¿Y cómo le aviso? –
Eliseo la miró y le explicó que después de los 60 lentos le tenía que dar fuerte con los talones en la panza, esa era la señal.
-Agarrate bien porque va a correr fuerte como el viento hasta la meta.

Male se vistió con una casaca a cuadros blancos y rojos, un caso negro, botas negras y pantalón rojo. Huguito la sentó en la montura, le acomodó los pies en el estribo y le deseó mucha suerte.
- ¡Vamos, Benvenutti!
Male y su caballo salieorn andando hacia la largada. Su número era el 4. Se acomodan en las gateras y se escucha al relator:
Sintió un poco de nervios cuando vio cómo se abrían las puertas de la pista y todos los caballos salían disparados.
Se escuchaba al relator: Llegando a los 400 metros sigue primero el 2, segundo el 3 y tercero el 4 Benvenutti montado por una nena, ¡qué bien lo hace!! Y Male seguía contando, 34, 35, 36.
- Se abalanzan el 3 y el 4 sobre el 2 llegando a los 800 metros Male sigue 57, 58, 59 y ......60. Se agarra fuerte y le pega con sus talones en la panza.
Benvenutti entonces.... sale despedido como un rayo directo a la meta y se escucha al relator decir:
- El 4 sale disparado. Pasa al 3, pasa al 2 y cruzaron el disco!!! ¡Ganooooo!!! Benvenutti!!! Montado por una nena!!!
Huguito saltó de la tribuna, César lo siguió y se tiraron encima de Benvenutti y Male, saltaron y siguieron festejando. César le prometió a Male que como premio podría todas las veces que quisiera a aprender a montar y a ayudarlo con Benvenutti.
- Sí, sí, sí – grita Male. ¡Yupi!

 

Y ccecsha