NOTICIÓN EN LA FAMILIA

No bien llegaron del cumple, Betty y Huguito fueron hacia el cuarto. Male, muy entretenida, empezó a abrir cada uno de sus regalos, hasta que escucharon unos gritos. Corrió hasta la habitación de sus padres y los vio abrazados y llorando, pero no con cara de tristeza. Pura alegría.
–¿Qué pasó?
–Tenemos un notición para darte –dijo Huguito.
–¡El mejor regalo de cumpleaños que podías pedir! –agregó Betty.
–¿Qué es? ¿¡Qué es!? ¡Qué es!
Betty se agachó, la miró y le dijo:
–¡Vas a tener un hermanito, bombón!
–¡Sííííí! –saltó Male–. ¡Era justo lo que yo quería! –hizo una pausa–. ¿Hermanito o hermanita? –preguntó enseguida.
–Y... la verdad que todavía no sabemos –le dijo Huguito–. Pero ya vamos a saberlo. Hay que esperar unos semanas y nos lo dirá el resultado de una ecografía. ¿A vos que te gustaría que fuera? –le preguntó.
–Y... a mí me gustaría que fuese nena, así puedo jugar a las muñecas, prestarle mis vestidos de cuando yo era más chiquita y también me gustaría hacerle las colitas del pelo. ¡Ay, cómo me gustaría que fuese nena!

Pasaron cuatro meses, la panza de Betty crecía tanto como la alegría y la ansiedad de Male. Llegó el día de hacer la ecografía en la que, seguramente, se vería el sexo del bebé Fueron los tres juntos, muy emocionados. Gino estacionó justo en la puerta del consultorio.
El doctor le pidió a Betty que se acostara en la camilla. Le colocó un gel en la panza y comenzó a deslizar un aparatito para que se viera el bebé –todavía muy chiquito– a través de un monitor. Las preguntas de Male no tardaron en llegar.
–¿Y se ve qué es? ¿Es varón o nena? ¿Se ve algo?
Male estaba desesperada, ya quería saber todo, hasta que el doctor se dio vuelta y dijo:
–Todo perfecto.
–¿Y...? –preguntó Male, una vez más.
El doctor la miró, y riéndose le dijo:
–¡Tendrás una hermanita!
–¡Sí, Sí, Sí! –gritó Male, contentísima. Y la sonrisa se dibujó en la cara de Huguito y Betty al ver tanta alegría en ella.
No bien salieron del consultorio, Male los miró fijo y les preguntó si ya habían pensando en el nombre para la beba. Sus padres no lo habían hecho aún, entonces le propusieron que hicieran un juego. El plan era sentarse a tomar la merienda en un bar, y mientras tomaban y comían algo rico, cada uno escribiría en una servilleta el nombre que le gustaría para la beba y así empezarían la selección.
Huguito y Betty pidieron un cortado y una medialuna cada uno, y Male, su chocolatada con vainillas. Cada uno tomó una servilleta y escribió, tapándola con la mano libre.
–Las damos vuelta a la cuenta de tres: ¡a la una, a las dos, y a las tres! –dijo Huguito.
La cara de asombro fue increíble: los tres habían puesto el mismo nombre. La decisión ya estaba tomada.
La hermanita de Male se llamaría Julieta.
Los tres rieron y gritaron de tanta felicidad.

 

Y ccecsha